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Jueves 10 de mayo, se abre la puerta que da acceso al escenario del Apolo 2 en Barcelona, acceden primero Napoleón Solo, las coristas y Soleá Morente acto seguido. Sonríe dulcemente, dando las gracias, diciendo estar muy ilusionada por estar en Barcelona presentando su nuevo disco ‘Ole Lorelei’, producido por Alonso Díaz Carmona, líder del grupo indie Napoleón Solo.
Soleá hija del grandísimo referente del flamenco Enrique Morente en su nuevo disco que ha lanzado recientemente con el sello discográfico El Volcán Música, apuesta por innovar, arriesgar, jugar con el indie, el trap y a la vez con la corriente setentera y ochentera de Las Grecas, Los Chichos o Camela.
Cuando empieza el concierto ya amenaza con darlo todo y bailar hasta la última, doy fe de que lo cumplió.
Empezó el concierto con la canción ‘Alondra’ e hizo un repaso al nuevo disco y temas anteriores, fueron un total de 17 canciones elegidas con mucha vista, para que el público por momentos bailara o por momentos fuera seducido por sus dulces ‘Te quiero, te quiero, te quiero…te quiero’.
A muchos se nos puso la piel de gallina con el directo de su tema ‘Amores’ y tal vez a más personas como a mí, nos impresionó su empoderamiento con ‘Ya no solo te veo a ti’, donde bailaba como debe bailar una mujer libre, seduciendo con su movimiento de manos y cadera incansable y sin miedo a nada, ahí vislumbramos su intención también de dar fuerza a la voz feminista, no es en vano que el título de su nuevo disco aparezca el nombre de Lorelei, sirena de la mitología germánica que, despechada por un hombre, se apostaba en las rocas del Rin para atraer a los marinos y hacer que se ahogaran. Ella lanza un mensaje a favor de la paz y de la igualdad.
Con su canción ‘Suelo español’ mostraba su parte más teatral e irónica, también la más reivindicativa, donde dejaba entrever la situación actual que se vive en nuestro país donde es tan difícil acceder a un lugar donde vivir, un derecho que debería ser fundamental.
Vemos continuamente una Soleá que busca la complicidad de la banda y del público, salta, baila y desde el minuto uno se la ve muy, muy confiada en que este concierto será una auténtica fiesta. Y como buena fiesta, cuando acaba el concierto y se va del escenario una parte del público la despide con un buen puñado de pétalos de rosa.