
Guía de las salas de conciertos de la ciudad de Barcelona
27/02/2026
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27/02/2026
Maria Rodés – Quien canta, sus males espanta
La cantautora catalana se subió al escenario de LA [2] de Apolo para presentar su nuevo disco "Lo que me pasa"
La historia de Lídia de Cadaqués llegó a mis oídos hace muchos años, y como a María Rodés, también a mí me impresionó la obsesión romántica con la que vivió esta señora. Un amor (por supuesto no correspondido) hacia el escritor Eugeni d’Ors, que ella alimentaba y reinterpretaba a través de los textos que el autor publicaba o noticias relacionadas con él. Un amor literalmente enfermizo, pues ahora sé que Lídia padecía de erotomanía. Este es un ejemplo extremo, pero la intensidad romántica es una emoción recurrente (y habitual) en lo humano. Y en especial, en las mujeres, muchas veces acusadas de exageradas y de “amar demasiado”. Quizá, las personas, sí que amamos mucho, pero mal.
Por ello, cuando supe que la cantautora catalana había construido un disco inspirado en esta historia, sentí curiosidad por su octavo álbum de estudio “Lo que me pasa” (Elefant Records - 2025). En él repasa, con letras amargas, muchos de los estados a los que nos puede llevar el (des)amor romántico, desde la inocencia en la infancia antes de las cicatrices adultas, hasta la pena más desesperada, la obsesión, el ghosting, el rencor y el perdón, o la nostalgia de lo que ya no es o que no pudo ser nunca. Y nos ha parecido interesante por su eclecticismo sonoro. Como si de un laboratorio experimental se tratara, la cantautora juega con diversos estilos musicales, incluyendo rumba, flamenco, samba, bossa nova, electropop o bachata en un mismo trabajo. El resultado es diferente a lo creado hasta ahora, pero sin abandonar la voz dulce y suave a la que nos tiene acostumbrados. No hay pretensión, y esta libertad creativa es valorable.
Así, con la curiosidad de un fisgón, llegamos a la 2 del Apolo para escuchar la presentación de este último disco recién estrenado. La sala se acabó llenando en los últimos minutos, quizá por ello el concierto comenzó con algo de retraso. La puesta en escena incluía una gran pantalla que aportaba bonitos y vistosos visuales. La acompañaban en el escenario Isabelle Laudenbach a la guitarra y Adrià Serarols (Bofirax) a los teclados. El conjunto de temas escogidos sació con nota a los feligreses congregados, muchos amigos y familiares, pero también seguidores dispuestos a dejarse seducir por las nuevas canciones, que fueron todas incluidas en la setlist (excepto “Monte perdido”).
El álbum de estudio es un viaje coral que cuenta con muchas colaboraciones, y es lógico que sean imposibles de recrear en el directo, pero María resolvió con buen hacer las sonoridades de cada tema, y hasta nos pudo obsequiar con varias sorpresas. La primera de ellas fue el paso fugaz al escenario de Paco Pecado, que ya en el disco la acompaña en la bonita canción “Pienso en ti”, un delicado susurro resignado que conectó de inmediato con los presentes. También el cantaor Albert Cases la acompañó en los temas “Tengo miedo”, “Quiero controlar” y “Lo que me pasa”, a este último se añadió la bailarina Aina Núñez. Otra de las invitadas a subir al escenario fue Marina Tomás que, con un charango, mantuvo el folclore a “Fuimos los dos”. Coincidimos con el público al ovacionar los nuevos temas “Chico bueno”, “Malo” y “El Parque”, o las clásicas coplas (a la manera Rodés) “Pena, penita, pena”, y ya en los bises, “Me quedo contigo”. Las transiciones entre canciones fluían con pequeñas introducciones del tema que María aprovechaba, a menudo, para dar instrucciones y que la gente cantase con ella. Esto le dio un buen ritmo al concierto y generaba mucha complicidad, convirtiendo la velada en una experiencia compartida.
El broche final y de manera acertadísima, lo puso la versión rumbera de uno de nuestros temas predilectos, “Otro amor”, que compuso para la BSO de la película “También Esto Pasará” (2025) de María Ripoll, y al que todos nos entregamos sin complejos ni tristezas. Salimos de la sala con la sensación de haber disfrutado de un buen directo, salpicados de alegría rumbera y canturreando con una sonrisa. Porque es cierto que quien canta, sus males espanta, incluidos los del (des)amor.
Autores de la crónica

Nur Ribas
Desde pequeña y de manera intuitiva, me ha interesado el acto de capturar momentos y conservarlos, para que no desaparezcan. Estudié Historia del arte, conservación de archivos fotográficos y música, pero es al fotografiar conciertos y artes escénicas cuando siento una felicidad más genuina. Las artes nos alimentan y con ellas ¡resistimos!



















