
Maldita Nerea y sus 15 años de Secretos
06/03/2026
Maldita Nerea y sus 15 años de Secretos
06/03/2026
Maika Makovski. 20 años de poderío rockero
La de Palma de Mallorca celebró sus dos décadas sobre los escenarios en el Palau de la Música acompañada de muchas amigas y amigos
Lo vivido el pasado miércoles 4 de marzo en el Palau de la Música fue mucho más que un concierto: fue una auténtica catarsis emocional y musical con la que nuestra querida Maika Makovski celebró sus 20 años de carrera rodeada de amigos, colaboradores y un público repleto de fans declarados. Durante más de dos horas y media, la artista ofreció un espectáculo emotivo y potente que repasó su trayectoria con más de una treintena de canciones, un desfile constante de amigos y, cómo no, muchos nervios.
Resulta muy difícil resumir todo lo ocurrido en una velada tan intensa y larga, así que nos limitaremos a destacar solo algunos de los momentos vividos, sin desmerecer todo lo que quedará en el tintero, que será mucho. Tampoco la cobertura gráfica pudo ser la ideal con semejante carrusel de participantes: la norma habitual de permitir fotografías solo en los tres primeros temas se queda claramente corta para un concierto de estas características. Pero así son las reglas del juego.
La noche arrancó con quince minutos de retraso. La propia Maika confesó haber sufrido un episodio de ansiedad minutos antes de salir a escena. Superado el momento, apareció dispuesta a darlo todo, y sola e íntima interpretó “Song of Distance”, a la que se fue sumando un sigiloso Quartet Brossa, cuyas cuerdas aportaron cálidos arreglos no solo en este tema, sino en muchos otros a lo largo de la noche. A partir de ese instante, la energía empezó a fluir con mayor naturalidad. Maika se mostró cada vez más relajada y cómoda, y la adrenalina hizo su efecto a medida que avanzaban las canciones. La fuerza característica de la cantante, y que tanto nos tiene enamorados, emergió con todo su poderío, y con una sonrisa que ya no la abandonaría, fue desgranando temas rockeros acompañada por un séquito de invitados y colaboradores de lujo que, como ella misma dejó claro, forman parte de su familia.
Entre ellos estuvieron Cristina Rosenvinge en “The Brotherhood”, la preciosa Annie B. Sweet en “My Head Is a Vampire”, Paul Fuster en “Not in Love” —quien incluso recibió un par de bragas lanzadas desde un palco—, el mítico Mikel Erentxun para interpretar “Places Where We Used to Sit”, con la particular concesión —en palabras de Maika— de haberle traducido la letra al castellano para que pudiera hacerla suya… y, de paso, evitarle “la putada” de cantar en inglés. Le siguió una espectacular Nina (de Morgan) regalándonos un “James Dean’s Alive” que Maika le cedió por completo. También se sumaron a la fiesta el actor y cantante Asier Etxeandia, desplegando un espíritu de showman en “No News”; Los Zigarros, que incendiaron el escenario con el frenético “Si tú me quieres”; o Howe Gelb - de Giant Sand- en “The Bastard”, quien, tras tener problemas con su guitarra y darla por perdida, se sentó al piano e improvisó con total normalidad. Según bromeó él mismo, ese es su día a día. Menudo portento.
De hecho, el problema con la guitarra de Howe Gelb no fue un caso aislado. El “cable maldito”, como lo bautizó Maika, falló reiteradamente cada vez que alguien intentaba conectar una guitarra en él. A ello se sumaron otras complicaciones técnicas desde el principio: acoples molestos que se repitieron a lo largo de la noche o un balance irregular entre instrumentos —la batería demasiado presente en algunos momentos o la voz de Maika algo enterrada en otros—, por poner algunos ejemplos. Con tantos cambios sobre el escenario, sonorizar todo aquello no debió de ser tarea fácil. Por suerte para nuestros oídos, a medida que se fueron incorporando más instrumentos, el conjunto ganó en equilibrio y solidez. Eso sí, con una amplificación llevada al límite que quizá el Palau no soporta del todo bien.
Más allá de los aspectos técnicos, el verdadero hilo conductor de la noche fue la intensidad emocional. Maika intentaba disfrutar cada momento y agradecer cada muestra de cariño recibido. Uno de los instantes más espontáneos fue cuando presentó a su banda de los inicios —Bobbi Relac a la guitarra, JC Luque al bajo y David Martínez a la batería— y, en un gesto de amor absoluto hacia ellos, afirmó: “Conoces a alguien cuando hueles una flatulencia y sabes de quién es”. Solo Maika, con su espontanea transparencia, podía definir así la verdadera amistad: la que desafía el paso del tiempo y los cambios.
La noche se cerró con todos los amigos sobre el escenario interpretando “I Live in a Boat”, en una explosión final de música, amor y gratitud. También hacia el público, entregado por completo a esa orgía emocional de la que todos formábamos parte, dejando claro que su universo musical está más vivo que nunca. Te queremos, Maika. Gracias por tanto. Ya estamos esperando tu próximo concierto para volver a dejarnos electrizar por tu energía desbordante. Y que sea por muchos años más.
Autora de la crónica

Nur Ribas
Desde pequeña y de manera intuitiva, me ha interesado el acto de capturar momentos y conservarlos, para que no desaparezcan. Estudié Historia del arte, conservación de archivos fotográficos y música, pero es al fotografiar conciertos y artes escénicas cuando siento una felicidad más genuina. Las artes nos alimentan y con ellas ¡resistimos!














