The Rasmus en Barcelona: Una cita íntima con la nostalgia de los 2000 y el metal moderno

22/05/2026

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22/05/2026

 

Sónar 2026: Tres días en el epicentro del futuro


Tres días, seis escenarios y más de 150.000 personas: así vivimos la 33ª edición del festival que convierte Barcelona en la capital mundial de la música electrónica.
 

Barcelona volvió a latir al ritmo de su festival más longevo. La 33ª edición de Sónar reunió más de 150.000 personas en la Sónar Week y confirmó, una vez más, que no hay otro escenario en el mundo donde la música electrónica, el arte digital y la innovación tecnológica converjan con tanta intensidad. Estuvimos los tres días. Esto es lo que vivimos.

Sónar+D — El futuro se improvisa en la Llotja de Mar

La 13ª edición de Sónar+D estrenó sede en la Llotja de Mar, en pleno centro de Barcelona, y lo hizo por todo lo alto. Más de 4.000 asistentes y 200 participantes de más de 20 países pasaron por sus masterclasses, debates, mesas redondas, workshops y performances durante dos días que vislumbraron el inminente mundo post-IA.

El momento más memorable fue el concierto inaugural: el pianista Ignasi Terraza se sentó frente a su instrumento y comenzó a improvisar. Hasta ahí, nada nuevo. Lo extraordinario fue su interlocutor: ImprovIA, un sistema de inteligencia artificial desarrollado junto a Philippe Salembier capaz de escuchar, responder y dialogar en tiempo real con la improvisación de Terraza. El resultado fue algo más incómodo y fascinante que un recital o una demo tecnológica: una conversación entre dos formas de entender la música. El público lo recibió con la atención que merece un experimento que todavía no tiene nombre.

Jueves — La chispa que lo enciende todo

ARP Frique puso los pies en la tierra —y en la pista— con su funk africano desbordante, una fiesta de metales, percusión y actitud que recordó que la electrónica no nació en Berlín sino en cuerpos que llevan siglos bailando. Una apertura de festival en el sentido más físico del término.

METRIKA demostró por qué su nombre circula cada vez con más fuerza en los carteles europeos. Ritmos modulares, tensión acumulada y una ejecución que convierte cada set en una arquitectura sonora. Justo después, SCALER ofreció uno de los momentos más inesperados de la noche: electrónica con texturas orgánicas que no encaja bien en ninguna categoría, que es exactamente donde Sónar la quiere.

Viernes — La noche se parte en dos

En el Espai Organism el ambiente fue, como cada año, el de quien sabe que está en el margen correcto. Un rincón del festival donde el ruido y la abstracción son bienvenidos sin que nadie pida explicaciones.

El Sónar CAR fue otro mundo. Con Speedy J como eje conductor del formato 360º STOOR Live, el espacio convertido en experiencia envolvente acogió a artistas que juegan con el sonido como material físico. Una propuesta que llevaba dos jornadas llenando el aforo y que el viernes volvió a demostrar por qué es una de las ideas más valientes del festival.

Cabaret Voltaire fue el momento de historia de la noche. Richard H. Kirk sobre el escenario de Sónar es un recordatorio de que la música industrial, el post-punk electrónico y la provocación conceptual tienen una genealogía que no se inventa. Un directo austero y contundente, sin artificios escénicos, donde la música hablaba sola. También estuvo YHWH Nailgun, que llevó el noise y la distorsión al límite de lo soportable —y más allá— con la coherencia artística de quien no está interesado en agradar.

Kelis brilló con una presencia escénica arrolladora. La artista neoyorquina lleva décadas reinventándose y en Sónar lo hizo con una mezcla de R&B, electrónica y una actitud que no necesita del mainstream para justificarse. DJ Olivia Babe sumó gasolina a las últimas horas con un set que no dio respiro.

Skepta cerró nuestro viernes con la autoridad de quien lleva años siendo uno de los artistas más importantes del grime y la música negra del Reino Unido. SBTRKT añadió sus capas de electrónica de autor en una noche que no dejó espacio para el aburrimiento. Nosotros nos fuimos, pero el festival siguió: Charlotte de Witte tomó el mando de madrugada con The Resistance, su show audiovisual en el SonarClub, y el SonarVillage cerró al amanecer con el b2b de MK (Marc Kinchen) y TSHA, una de las combinaciones más celebradas de la noche.

Sábado — Clímax y despedida

Daito Manabe —uno de los artistas más influyentes en la intersección entre arte digital y música electrónica japonesa— confirmó por qué su nombre en el cartel es siempre garantía. Su set fue preciso, cinematográfico y con esa capacidad para construir atmósferas que hace que el tiempo se doble sobre sí mismo.

Skepta ya había marcado el viernes, pero la energía del sábado tenía otra temperatura. La tarde-noche arrancó de verdad con Main Costa, cuya propuesta calentó el ambiente para lo que estaba por venir. The Prodigy llegaron después con su estreno absoluto en Sónar: ruido, velocidad, caos controlado y la energía de un grupo que lleva tres décadas demostrando que la música electrónica también puede ser rock and roll. Un directo que sacudió el recinto de principio a fin.

El testigo lo recogió WhoMadeWho, que construyeron uno de esos sets que se sienten como una segunda cresta: emoción contenida, melodías que duelen bien y un público entregado que los sigue con devoción casi religiosa. Two Shell llegó después con su mezcla de UK garage, rave y algo que todavía no tiene etiqueta, y Modeselektor apuró la madrugada con la solidez de quienes conocen perfectamente cómo sostener una pista a esas horas.

Nosotros lo dejamos ahí. Pero Sónar todavía tenía un último as: Amelie Lens presentó AURA, su nuevo concepto audiovisual, en las horas más extrañas de la madrugada, y el SonarVillage cerró la 33ª edición al amanecer con CARBS: Ketiov & Fernanda Arrau. Un final tan silencioso en apariencia como brutal en el fondo.

Sónar 2026 se cierra siendo lo que siempre ha sido: el festival que más se parece a sí mismo y menos a cualquier otro. Tres días en los que Barcelona dejó de ser Barcelona para convertirse en otra cosa, un lugar donde conviven el experimento y el dancefloor, la conferencia y el rave, el piano improvisado con una IA y el mosh pit de The Prodigy.

Estuvimos. Lo documentamos. Y ya estamos pensando en 2027.

Sónar Week volverá a Barcelona los días 17, 18, 19 y 20 de junio de 2027.

 
Autores de la crónica


Ricard Novella

Fisioterapeuta y fotoperiodista, apasionado de las artes escénicas en general y de la música en particular sin importar el género, grupo o millones de seguidores. Adicto a la adrenalina de un buen concierto y de la felicidad de su ambiente, despierto y atento, buscando el mejor momento.

Santi Puig

Enginyer Tècnic en Química de formació i fotògraf de vocació, m’emociona la música en directe, m’agrada observar i escoltar. Soc català, del barça i faig futing de tant en tant.

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