Francisca Valenzuela, sin perdón ni edulcorante: rabia, deseo y patria en Razzmatazz 3

24/10/2026

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Band of Horses en Razzmatazz: veinte años después, «The Funeral» sigue emocionando


Veinte años después de Everything All the Time, Band of Horses volvió a Razzmatazz para tocar el debut de principio a fin y demostrar que «The Funeral» sigue deteniendo una sala entera.
 

Hay canciones que, cuando empiezan a sonar en directo, consiguen que una sala entera se detenga para escucharlas. "The Funeral", de Band of Horses, es una de ellas. Veinte años después de la publicación de Everything All the Time, el álbum de debut que situó a la banda de Seattle en el mapa del indie rock internacional, sigue conservando una fuerza emocional difícil de agotar.

Band of Horses regresó a la sala Razzmatazz de Barcelona con una gira conmemorativa que recupera aquel primer álbum de principio a fin, antes de completar la velada con un recorrido por otros momentos de su discografía. Una propuesta que mira al pasado sin quedarse atrapada en él y que permite reencontrarse con unas canciones que han acompañado a sus seguidores durante dos décadas.

La primera parte del concierto estuvo dedicada a Everything All the Time, una oportunidad para volver a escuchar el disco en su conjunto y revivir las canciones que marcaron los inicios de la banda. El sonido tuvo algún momento menos definido, pero eso no impidió disfrutar del viaje ni de la fuerza de un repertorio que sigue funcionando veinte años después.

Uno de los grandes atractivos de la noche fue Ben Bridwell. El cantante y líder de Band of Horses es un músico especialmente expresivo, de esos que parecen vivir intensamente cada canción mientras la interpretan. Tanto cuando canta como cuando toca la guitarra o se sienta ante los teclados, transmite una implicación que va más allá de la ejecución musical. Incluso con la pandereta, que tocó durante el último tema de la noche, mantiene esa manera tan física y espontánea de vivir la música.

Durante el concierto también hubo momentos de complicidad con el público. Uno de los guitarristas se dirigió a la sala para expresar lo contentos que estaban de estar en Barcelona y cuánto les gustaba tocar en la ciudad. Pequeños gestos que rompen la distancia entre el escenario y el público y ayudan a hacer más cercano un concierto construido, sobre todo, alrededor de las canciones.

Esta expresividad se hizo especialmente evidente en "The Funeral", una de las piezas más esperadas de la velada. Cuando empezaron a sonar sus primeras notas, el público pidió silencio para poder escucharla como merecía. Bridwell tuvo un pequeño tropiezo al inicio, pero enseguida se impuso la intensidad de la interpretación. Porque, en una canción como esta, más allá de la precisión, hay algo difícil de reproducir: la manera de sentirla y transmitirla a quien la escucha.

Después de una pausa que, desde mi punto de vista, se hizo un poco larga —aunque se les puede perdonar —, la banda volvió al escenario para afrontar la segunda parte del concierto, con canciones y grandes momentos del resto de su trayectoria. El sonido ganó presencia y definición, y el concierto tomó un nuevo impulso, convirtiendo este segundo tramo en un recorrido por distintas etapas de la banda. También hubo espacio para nuevas canciones, una mirada hacia el futuro de un grupo que, veinte años después de su debut, continúa ampliando su universo musical.

La velada fue, en conjunto, una buena celebración de las dos décadas de Everything All the Time: una oportunidad para recuperar un disco esencial en la trayectoria de Band of Horses, reencontrarse con sus temas más queridos y disfrutar de la personalidad escénica de Ben Bridwell.

Porque hay conciertos que se recuerdan por la perfección y otros por las canciones y las emociones que siguen resonando cuando ya has salido de la sala. En Razzmatazz, veinte años después, "The Funeral" volvió a demostrar por qué es una de esas canciones que no necesitan mucho más que empezar a sonar para emocionar.

 
Autor de la crónica
 

Santi Puig

Enginyer Tècnic en Química de formació i fotògraf de vocació, m’emociona la música en directe, m’agrada observar i escoltar. Soc català, del barça i faig futing de tant en tant.

 
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