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La muerte no es el final: Sexy Zebras celebran su último ‘Bravo’ en Barcelona
Su alabado Tour Bravo llegó a su fin en la sala Razzmatazz desatando la locura de todos sus fans.
Apenas quedan nombres en el nuevo rock español contemporáneo que acumulen tanta energía, rebeldía y conexión con el público como Sexy Zebras. Originarios del barrio de Hortaleza (Madrid) y activos desde el 2005, este trío ha forjado a base de carretera un lugar propio en la escena nacional, con discos que van desde “Nada más lejos de la realidad” (A New Label, 2011) hasta su más reciente “Bravo” (Warner Music Spain, 2025), y una reputación cimentada en directos explosivos e irreverentes que han convertido sus shows en un ritual colectivo para miles de seguidores.
Su “Tour Bravo”, gira que comenzó en otoño de 2025 y con la que han recorrido algunas de las salas más icónicas del país, ha servido para defender en directo las canciones de “Bravo”, su sexto álbum de estudio, y repasar clásicos que han cimentado más de una década de conexión inquebrantable con el público.
El pasado sábado 21 de febrero, la sala Razzmatazz de Barcelona acogió el broche final de esta exitosa gira ante un aforo completamente agotado. El concierto comenzó con unos minutos de demora, probablemente aguardando a los últimos asistentes que aún hacían cola a las puertas, mientras una música de fondo iba calentando el ambiente, anticipando lo que aquella marea humana estaba dispuesta a ofrecer: baile, saltos y cánticos sin tregua.
Sexy Zebras irrumpieron en el escenario con una intensidad arrolladora. Pese a estar únicamente compuestos por tres músicos, su sonido suena sorprendentemente compacto y potente, como si detrás hubiera una formación mucho más amplia. La química que existe entre ellos, junto a una ejecución perfecta, transformó su directo en un auténtico espectáculo de sonido que inundó de energía cada rincón de la icónica y abarrotada sala de la ciudad condal.
La intro instrumental fue casi un himno previo al caos controlado que vendría después. Arrancaron con “Bailaremos hasta la muerte” y el público comprendió entonces que la muerte no era el final, sino el principio de la fiesta. Seguidamente, la conexión fue inmediata. Gabi, vocalista y líder de la banda, lanzó un saludo de “buenas noches, Barna” y la respuesta fue un pogo desde la primera fila hasta el fondo de la sala. La declaración de intenciones era clara: una noche sin concesiones, sin pausa y con el público en el centro de todo.
El set fue un repaso absoluto a lo mejor de “Bravo” junto con otros himnos que han marcado su carrera musical. Temas como “Búfalo Blanco” o “Mañana no Existe” continuaron el torrente de energía, demostrando por qué Sexy Zebras han sabido trasladar al directo la misma crudeza y autenticidad que imprimen en el estudio. El jolgorio se hizo literal, alcanzando su punto más álgido con éxitos como “Jaleo”, que pusieron la sala patas arriba desatando saltos y bailes descontrolados.
No faltaron guiños emotivos ni momentos inusuales. Durante “Charly García”, el cantante bromeó sobre ser el argentino más célebre de Barcelona, ganándose las risas y el cariño del público. La emotividad llegó con “Marisol”, donde se puso en valor a la propia ciudad como parte de la historia, manifestando: “Marisol es de Barcelona y probablemente se encuentre entre el público esta noche, pero sin peluca”, comentario que fue muy bien acogido por los fans que llenaban la sala.
Hubo un giro inesperado pero memorable cuando, tras “Flores a la guerra”, José Luna, guitarrista de la banda, improvisó un fragmento dedicado a Barcelona que enlazó con “Canción de mierda” en una versión reducida, solo con guitarra en semidistorsión, ofreciendo una pausa emocional y generando un ambiente íntimo antes del estallido final. Esa mezcla de energía desbordante con momentos de complicidad íntima es, quizás, parte del mayor mérito de Sexy Zebras: manejar caos y control con la misma naturalidad, como si cada cambio de ritmo estuviese diseñado para catalizar emociones antes de volver a estallar.
El tramo final fue un festival de pura adrenalina. “Quiero Follar Contigo” seguido por la brutalidad de “Pogo” desataron una locura colectiva digna de los grandes conciertos. La gente enloquecía, y con cada golpe de batería y rasgueo de guitarra se acababa en una nueva ola de movimiento con saltos que parecían sincronizados desde arriba del escenario hasta las últimas filas.
La banda cerró por todo lo alto con “Días de Mierda” y “Tonterías”, temas que se convirtieron en una especie de mantra colectivo. Aunque parecía que eso de bajar del escenario no iba a suceder, finalmente, Gabi bajó para acabar cantando junto a ellos, confeti incluido, como si la ceremonia no quisiera terminar nunca.
Tras casi dos horas de rock intenso, Sexy Zebras coronaron una etapa dejando claro que su Tour Bravo no solo ha sido un recorrido por salas, sino una clara declaración de amor al rock directo, sin complejos, donde tres músicos bastan para levantar un espectáculo arrollador, lleno de un sonido sólido y visceral, convirtiendo al público en el verdadero protagonista.
Autores de la crónica

Nur Ribas
Desde pequeña y de manera intuitiva, me ha interesado el acto de capturar momentos y conservarlos, para que no desaparezcan. Estudié Historia del arte, conservación de archivos fotográficos y música, pero es al fotografiar conciertos y artes escénicas cuando siento una felicidad más genuina. Las artes nos alimentan y con ellas ¡resistimos!



















