
Maria Iskariot: Un martillazo de punk en la Sala Upload
28/01/2026El pasado sábado 24 de enero, Barcelona amaneció con una intensa jornada climatológica que marcó el día en Cataluña: nevadas en puntos del interior y lluvia persistente en la ciudad condal. Un día de esos que invitan más al sofá que a salir de casa. Aun así, el Sant Jordi Club presentó un lleno absoluto para recibir a Alcalá Norte, que llegaban a la ciudad condal para cerrar su gira española en uno de los momentos más dulces y ruidosos de su trayectoria. Ni el clima ni el calendario jugaron en su contra, demostrando la gran expectación que genera dentro de la escena independiente española actualmente.
Alcalá Norte es una banda de rock alternativo e indie español que se ha consolidado como un fenómeno dentro de la escena nacional. Formada en 2019 en el distrito de Ciudad Lineal de Madrid, sus influencias se mueven entre el post-punk, el rock melódico y un enfoque directo que ha conectado con una audiencia amplia y diversa. Tras publicar su primer álbum homónimo en 2024, fueron catapultados a los principales escenarios y festivales del territorio español. Su gira “Cañón” ha sido una de las más comentadas de la temporada y es en el directo donde terminan de marcar diferencias: cercanos, imprevisibles y con una personalidad que no se fabrica en estudios de marketing.
La tarde arrancó con dos teloneros más que interesantes. Primeramente, aparecieron Diamante Negro, un trío barcelonés que demostró que no hacen falta excesos para convencer: guitarras firmes, actitud contenida y un directo tan potente como cool. Nos mostraron un set vivo y enérgico, con melodías contagiosas y letras directas. Su sonido, mezcla de pop-punk con influencias del pop underground español de los 90, encajó perfectamente como antesala, mostrando por qué han conquistado la escena independiente española desde su debut en 2018 y con su reciente LP La Náusea. A continuación, El Diablo de Shangai subió un par de marchas con un sonido más crudo y guitarrero, liderados por un cantante tan peculiar como hipnótico. Su propuesta post-punk y con un carisma innegable, animó al público con riffs intensos y un ritmo que recordaba a bandas británicas de la escena independiente. La peculiar voz de su cantante, junto con su actitud desenfadada, aportó una dosis extra de actitud rock al público que ya llenaba el Sant Jordi Club.
Pasaban cinco minutos de las 20:30 cuando las luces se apagaron y un rojo denso, casi apocalíptico, se apoderó del recinto. Entre el humo y el primer acorde instrumental de la intro, los integrantes de Alcalá Norte fueron apareciendo encima del escenario, provocando una ovación inmediata. Poco después apareció Barbosa, baterista, agitador y maestro de ceremonias no oficial, lanzando un “¡Catalanes! ¡A disfrutar que traigo la bota (de vino)!”, provocando risas y una sensación de complicidad inmediata con el público. Álvaro Rivas, cantante de la banda, remató la jugada saliendo con una camiseta del Sant Andreu C.F., camiseta que cambió a mitad del concierto por la del Club Esportiu Europa ante su peculiar dicotomía que tuvo horas antes, provocando un estallido colectivo que selló definitivamente la alianza con el público.
A partir de ahí, el repertorio siguió el orden del setlist habitual de la gira, con temas que han convertido a la banda en una de las sensaciones del panorama nacional. “Supermán” o “420N” iniciales, funcionaron como auténticos rituales colectivos, mientras el grupo desplegaba su ya reconocible mezcla de ironía, épica de barrio y desparrame controlado. Porque si algo define a Alcalá Norte en directo es esa capacidad para convertir lo imprevisible en parte del guion: de pronto aparecen Power Rangers bailando sardanas, se reparten hamburguesas entre el público o se cuela una introducción que remite a Howard Shore antes de desembocar en “La Calle Elfo”. Todo puede pasar, y pasa.
Hubo espacio para versiones inesperadas, guiños al pop más improbable, canciones cantadas en francés “para los más heavys” y bromas que rozan lo absurdo sin perder nunca el pulso del concierto. Lejos de dispersar, ese caos perfectamente medido refuerza su propuesta: Alcalá Norte no buscan el concierto perfecto, buscan el concierto memorable.
Tras hora y media de concierto, a las 22:00, Alcalá Norte cerró su actuación por todo lo alto interpretando su hit “La Vida Cañon”. Un final que nos dejó un sabor agridulce: clímax absoluto, pero con la sensación compartida de que aún habría cabido algún tema más. Nos marchamos con esa mezcla de satisfacción y nostalgia, pero con la convicción de que cuando aún quieres más, es que algo ha salido bien.
El concierto del Sant Jordi Club sirvió como fin de gira española, confirmando que la banda ha superado la fase de promesa para instalarse cómodamente en la de realidad de grupo consolidado. Ahora cruzan el charco para actuar en México, mientras crece la expectación ante el anuncio de su próximo trabajo discográfico. Si mantienen este nivel, el caos seguirá siendo suyo. Y nosotros, encantados de volver a entrar en él.































