Guía de La Mercè 2026: todos los conciertos gratuitos, día a día

10/08/2026

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10/08/2026

 

Ronnie Wood convierte Razzmatazz en un club de rhythm and blues de otra época


El guitarrista de los Rolling Stones nos deleitó durente 2 horas con un gran repertorio de temazos y solos de guitarra muy bien acompañado de su banda y de la gran Imelda May.
 

Hay artistas que a los 78 años se limitan a defender el legado. Y luego está Ronnie Wood, que el pasado 12 de septiembre convirtió la sala 1 de Razzmatazz en algo mucho más parecido a un club de blues de Chicago que a la parada de gira de una leyenda del rock. Sin Jagger, sin Richards, sin estadios: solo él, su banda y un público entregado desde el primer acorde.

El guitarrista, de gira presentando Fearless: The Anthology 1965-2025, el doble álbum que repasa sesenta años de carrera entre The Birds, Faces, Jeff Beck Group y su etapa en solitario, salió al escenario con chaqueta roja y un ánimo que desmentía cualquier cálculo actuarial. La sala respondió con la clase de devoción que solo se reserva a quienes llevan la historia del rock tatuada en el currículum.

El repertorio se movió por el catálogo que ha ido construyendo durante seis décadas, con guiños al rock and roll más directo y al rhythm and blues que le vio crecer musicalmente antes incluso de subirse al escenario con los Stones. Wood repartió el show entre la Telecaster roja de los primeros compases de "It's Only Rock 'n' Roll (But I Like It)", y la Stratocaster blanca que sacó a pasear más tarde, cuando cambió la chaqueta por una camiseta amarilla para clásicos como "Hey Negrita" y el homenaje a Faces con "Ooh La La" y "Stay With Me", que el público coreó de memoria pese a haberse grabado hace más de cinco décadas.

Si algo desató la temperatura de la sala fue la aparición de las dos vocalistas que acompañaron a Wood en varios pasajes del show. Por un lado, Chanel Haynes, corista habitual de los Rolling Stones en su último tour y una de las voces que Wood se ha llevado de gira para su repertorio en solitario, con un vestido verde y una presencia vocal impactante que se hizo notar especialmente en "Flying", el clásico de Faces al que le puso una capa de soul que el original ni siquiera insinuaba. 

Por otro, la irlandesa Imelda May, invitada especial de esta gira europea y cómplice artística de Wood desde hace años, que salió con vestido de lentejuelas y pandereta en mano para sumarse a él en "Just One Kiss", el tema que ambos grabaron junto a Noel Gallagher. El dúo, cantando cara a cara con Wood entre ellas, fue de lo más celebrado por un público que grababa cada segundo con el móvil en alto.

Lo que más se agradeció fue precisamente eso: la ausencia de solemnidad y ese derroche de carisma de Wood, quien se paseó por el escenario como quien toca en el salón de su casa, y no por menos, ya que el vocalista tiene un piso hace varios años en el barrio de L’Eixample, así que esa noche estaba en su segundo hogar. Se dió el tiempo bromeando con los compañeros de banda, alargando los solos cuando el público se lo pedía con los brazos en alto y dejando que las canciones, muchas de ellas grabadas antes de que la mayoría de los presentes hubiera nacido, se corearan entre el público como si fueran hits nuevos.

El cierre llegó con toda la banda reunida al frente del escenario y un último repaso a coro que sirvió de despedida. Ni un ápice del cansancio que cabría esperar de una gira que ya lleva medio continente recorrido: en Razzmatazz, Ronnie Wood demostró que el rock and roll, cuando se toca así, no tiene fecha de caducidad.

 
Autoras de la crónica

Alejandra Espaliat

A parte de ser una amante de la música, me encantan el cine y las series. Mis artistas top y de lo más variado: U2, Coldplay, Shakira, Green Day, Lorde… el Rock y el Pop mueven mi cuerpo y hacen disparar mi cámara.


Karla Faundez

Una ciudadana del mundo, economista con alma viajera y amante de las cosas simples de la vida, como disfrutar de una cerveza y unas bravas en una terraza o en un festival, con buena música de fondo como Coldplay u Oques Grasses.

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