Las imágenes del Barcelona Acció Musical – BAM 2026

01/10/2026

Las imágenes del Barcelona Acció Musical – BAM 2026

01/10/2026

 

Vetusta Morla vuelve a Barcelona para recordarnos que, pese a todo, hay que vivir


La banda regresó a los escenarios tras dos años de parón con su Gira de Vuelta, Canciones de Ida en un Palau Sant Jordi pletórico.
 

Vetusta Morla es una de las bandas fundamentales del rock alternativo español de las últimas dos décadas. Nacidos en Tres Cantos (Madrid) y formados por seis músicos, el grupo ha construido desde “Un día en el mundo”  (Pequeño salto mortal, 2008) una trayectoria basada en canciones de largo recorrido, grandes directos y una relación especialmente estrecha con su público.

Pero para volver a encontrarlos sobre un escenario había que esperar. En abril de 2024, después de años de actividad prácticamente ininterrumpida, composición, grabaciones, promoción y extensas giras, Vetusta Morla anunció un receso hasta 2026. La decisión, tomada ya durante la etapa de “Cable a Tierra” (Pequeño salto mortal, 2021), respondía a la necesidad de echar el freno después de un ritmo que la propia banda calificó de excesivo y que necesitaban detener por una cuestión de salud. Tras completar los compromisos que ya tenían previstos y publicar Figurantes (Pequeño salto mortal, 2024), llegó el silencio.

A comienzos de 2026, los seis integrantes volvieron a encerrarse en su local de ensayo para tocar, componer y reencontrarse con la esencia de la banda. Durante más de siete meses fueron dando forma a nuevas canciones y de ese proceso nació “Si vuelves”, publicada el pasado 18 de septiembre como primer adelanto de su próximo proyecto discográfico. No se trata simplemente de una canción de regreso: es el punto de partida de una nueva etapa.

Y para regresar han elegido hacerlo a su manera: con una gira corta y muy especial, “Gira de vuelta. Canciones de ida”, que recorre siete ciudades españolas y diez conciertos durante octubre y noviembre. Barcelona ha sido la primera parada, y el Palau Sant Jordi, el escenario escogido para reencontrarse con su público. 

Viernes 2 de octubre. 21:05 horas. Las luces del Palau Sant Jordi se apagan. Miles de personas ocupan las gradas y la pista. Después de dos años de espera, Vetusta Morla vuelve a estar frente a su público, dejando claro desde el primer minuto que esta vuelta viene con nuevas reglas, Pucho aparece cantando de espaldas al público.

El escenario ya anuncia que no vamos a asistir a un concierto convencional. Una estructura circular rodea a los músicos mientras una cámara se desplaza sobre unos raíles que recorren el perímetro de la banda, persiguiendo cada movimiento y proyectándolo sobre las enormes pantallas del Palau.

Durante los tres primeros temas, Pucho mantiene esa posición, de espaldas al público. Una manera tan poco habitual como efectiva de empezar un concierto que habla precisamente de regresar, reencontrarse y volver a mirar hacia delante. Podríamos interpretar como si la banda necesitara reencontrarse primero con sus propias canciones para, después, girarse y reconectar nuevamente con su público frente a frente.

Y entonces llegan las palabras. “De los años de descanso hemos visto cómo el mundo se va cayendo por el sumidero y decidimos volver con las mejores herramientas… las canciones”. Y las canciones empiezan a convertirse también en posicionamiento. Vetusta Morla reivindica desde el escenario diferentes causas y lanza mensajes en favor de una Palestina libre, de un pacto contra el cambio climático y de la necesidad de garantizar la vivienda, acompañando sus palabras con referencias a la lucha contra los desahucios y la acampada de la plaza del Sol en Madrid. “Estamos en lucha y estamos de vuelta”, proclama la banda.

Seguidamente llega “Si vuelves”, la canción con la que Vetusta Morla ha decidido abrir esta nueva etapa. La sensación es la de estar asistiendo al primer capítulo de algo nuevo, pero sin renunciar a todo aquello que ha convertido al grupo en una de las bandas imprescindibles.

La primera gran explosión llega con “La Deriva”. La ovación es inmediata cuando Pucho se coloca con la percusión para interpretar el tema. El ritmo comienza a apoderarse del Palau y el concierto entra en una dinámica ascendente que alcanza otro nivel con “Golpe Maestro”. Cabe mencionar que Vetusta Morla sabe perfectamente cómo construir un directo. No se trata únicamente de encadenar canciones. Cada tema tiene su propio lenguaje visual, su propia escenografía y su propia forma de relacionarse con el público.

En “El Hombre del Saco”, la percusión vuelve a convertirse en protagonista y los palos golpeados rítmicamente entre los músicos añaden un componente casi tribal a uno de los temas más contundentes de la noche. Una canción que históricamente ha destacado precisamente por su potente combinación de batería y percusiones. 

Después llega “Finisterre”, con otro de esos momentos visuales que hacen que este concierto sea mucho más que una sucesión de canciones. Y mientras tanto, las luces hacen su propio concierto. Lámparas suspendidas al fondo del escenario cambian de color durante la actuación, creando diferentes atmósferas. A ello se suma la cámara circular que continúa recorriendo los raíles alrededor de la banda, captando primeros planos, movimientos y detalles que aparecen ampliados en las pantallas.

Después de “Mapas”, Pucho vuelve a dirigirse al público para poner en valor precisamente eso: la importancia de tener delante a la gente que ha decidido acompañarlos en este regreso. Un agradecimiento que termina con un “Moltíssimes gràcies” que el Sant Jordi responde con una nueva ovación. Y es que hay algo especial en la relación entre Vetusta Morla y su público.

“La Virgen de la Humanidad”, “Boca en la Tierra”, “Cuarteles de Invierno”, “La Vieja Escuela” o “23 de Junio” van dibujando un recorrido por diferentes etapas de la banda, mientras el nuevo material convive con canciones que ya forman parte de su particular repertorio. 

El concierto avanza y el público cada vez está más entregado hasta que en “Te lo digo a ti” aparece uno de esos pequeños accidentes que también forman parte de un directo, un problema con el sonido obliga a Pucho a detener la canción. No escucha correctamente y decide volver a empezar. Sin dramas, sin artificios, se para, se soluciona y se vuelve a arrancar. Porque un concierto también es esto.

De repente llega “Valiente”, miles de voces acompañan a Pucho mientras la banda hace crecer el tema hasta convertirlo en uno de los grandes momentos de la noche. No hace falta demasiado, una canción, un público que se la sabe y una banda que lleva casi dos décadas demostrando que sus temas pueden crecer muchísimo cuando se interpretan en directo.

Tras “Cuadratura del círculo”, la banda abandona momentáneamente el escenario. El Palau se queda a oscuras, pero nadie se mueve porque saben que aún queda algo guardado bajo la manga antes de despedirse de Barcelona.

Los músicos regresan para afrontar el tramo final de un concierto que ya supera las dos horas. Los bises comienzan con “Si nos quedamos”, para continuar con “Consejo de sabios” y “Copenhague”, antes de llegar al momento que todo el mundo estaba esperando. 

Pero antes de la última canción, Pucho vuelve a coger el micrófono. Recuerda a Federico García Lorca cuando se cumplen 90 años de su asesinato y lanza una frase que resume perfectamente el espíritu de esta noche: “Hay que vivir”. Y entonces sí. “Los días raros”. La canción que tantas veces ha servido para cerrar los conciertos de Vetusta Morla vuelve a ejercer de epílogo. Comienza contenida, casi íntima, pero poco a poco crece. La batería, las guitarras, los teclados, las voces y las luces empiezan a empujarla hasta convertirla en un auténtico éxtasis final. Y durante unos minutos ya no existe la distancia entre público y músicos. Solo existe la canción.

Dos horas y quince minutos después de comenzar, Vetusta Morla pone punto final a su regreso a Barcelona. Un concierto redondo, trabajado hasta el último detalle, con una espectacular puesta en escena, grandes canciones, momentos de emoción, reivindicación y, sobre todo, una banda que después de dos años de silencio ha demostrado que todavía tiene mucho que decir.

Vetusta Morla ha vuelto y quizá, después de todo, lo importante es que “Hay que vivir”.

 
Autores de la crónica

Alejandra Espaliat

A parte de ser una amante de la música, me encantan el cine y las series. Mis artistas top y de lo más variado: U2, Coldplay, Shakira, Green Day, Lorde… el Rock y el Pop mueven mi cuerpo y hacen disparar mi cámara.

Manel Rejano

Comunicador apasionado por la música y guitarrista de bandas indie a finales de los 90, paso la mayor parte del tiempo en la radio y escribiendo crónicas. RADIOHEAD, MUSE, PLACEBO, U2, IVAN FERREIRO, LOL son algunos de los artistas que me hacen amar el rock.

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