73.000 almas convocadas y cuatro días de julio donde Barcelona dejó de ser del todo Barcelona para transformarse en una maquinaria colectiva que devora nostalgia y abraza la vanguardia con la misma soltura.
El pasado 23 de enero, la banda belga Maria Iskariot transformó la Sala Upload de Barcelona en un hervidero de post-punk visceral, demostrando que cuando el ruido es honesto y la puesta en escena es pura adrenalina, el neerlandés se convierte en el idioma oficial del pogo