El guitarrista de los Rolling Stones nos deleitó durente 2 horas con un gran repertorio de temazos y solos de guitarra muy bien acompañado de su banda y de la gran Imelda May.
73.000 almas convocadas y cuatro días de julio donde Barcelona dejó de ser del todo Barcelona para transformarse en una maquinaria colectiva que devora nostalgia y abraza la vanguardia con la misma soltura.